Mas peatonalizaciones y un plan de tráfico.

Recogidos los pasos de Semana Santa y en espera de la próxima penitencia publica de cofrades y hermandades y de vuelta a la rutina del trabajo diario de la ciudad, toca pensar en cómo resolver adecuadamente el galimatías de las peatonalizaciones y del tráfico, peatonal y rodado, de la ciudad para dar coherencia a un inconcluso plan iniciado hace más de 35 años. El retraso de las actuales obras de las calles en proceso de peatonalización no es el mayor problema de la ciudad, el problema real se presentará, a posteriori, por la falta de un plan de tráfico definitivo y que no se puede completar por faltar aun nuevas peatonalizaciones.

Es necesario completar el diseño del centro con las nuevas peatonalizaciones, pues algunas de las actuales pierden todo su sentido si no se realizan las colindantes. Hay calles sin peatonalizar cerradas al tráfico, en fondo de saco, que no tienen razón de ser y otras que continúan abiertas entre dos tramos peatonalizados y es el momento de abordar un plan definitivo de la peatonalización de la ciudad y de la circulación.

La ciudad tiene un anillo o almendra central que esta semipeatonalizado y que comenzó a realizarse hace 35 años con parte de la calle Postas y calle de la Cruz, podría decirse que esa almendra central está delimitada por la Plaza del Pilar, la Plaza de la Provincia, los Jardines del Prado, la Plaza de la Constitución, San Pedro y la Plaza de San francisco.  Cerrar ese anillo y completar las peatonalizaciones de su interior es una necesidad que la justifica en sí mismo las actuales peatonalizaciones iniciadas durante estos años. La peatonalización desde el Camarín de la Virgen hasta la Plaza de la Constitución, con los tramos de las calles Camarín y Rosa,  para continuar con Calle de la Paloma hasta a Plaza de San Francisco y que  conecte con la calle Ciruela y Plaza del Pilar, así como los tramos de la calle Alarcos desde Tinte hasta Juan II y Postas desde Obispo Estenaga hasta el viejo mercado, terminarían de dar sentido y coherencia a un centro semipeatonalizado, pero que sigue pensando en el vehículo particular manteniendo abiertas al tráfico calles que solo sirven para el aparcamiento de la zona azul, pero que por sus dimensiones de calzada y acerados no son adecuadas actualmente ni para el peatón ni para los vehículos.

Terminada la peatonalización del centro comienza la hora de pensar definitivamente en la actual Ronda de Circunvalación de la ciudad porque se convierte en esencial para definir los nuevos flujos del tráfico peatonal y rodado y el transporte público. Es la principal vía urbana para acercarse al centro y ordenar el tráfico. La ronda, con sus actuales dimensiones en todo el perímetro de la ciudad, que comprenden los actuales cuatro carriles abiertos al tráfico más el anillo de su parte exterior, excepto en la parte del Ronda de Ciruela, son las dimensiones para la reordenación de la ciudad. Eso sí, primero habrá que conseguir que se ceda al Ayuntamiento y se convierta en vía urbana porque debemos de ser la única capital de España que todavía tiene por el interior de su casco urbano carreteras nacionales y regionales.

Es hora de implementar las medidas necesarias para concluir un plan de peatonalizaciones con altibajos y a trompicones que dura ya años. Igualmente comienza a ser preciso elaborar un plan de tráfico de la ciudad, fundamentalmente dentro de rondas, que organice adecuadamente los nuevos flujos e, igualmente, concluir los carriles bici para que se permita llegar a los lugares de mayor uso, así como modificar los itinerarios del transporte público definiendo los puntos esenciales de parada en el centro de la ciudad. Por otro lado, las peatonalizaciones que han modificado la zona azul y de residentes, requieren de una revisión, junto con la carga y descarga, para sacar de las calles peatonales el excesivo número de vehículos de reparto a lo largo de todas las horas del día, y, para finalizar, una nueva y moderna señalización vertical.

Todos los planes de tráfico de la ciudad de los últimos 35 años han estado orientados al vehículo privado, por ello se hace preciso un plan de tráfico y movilidad adaptado a la nueva realidad urbana y que, partiendo de la idea y del valor principal de la peatonalización de la ciudad, adapte la movilidad a un centro destinado al comercio y al peatón.

Hace unas semanas se ponía de manifiesto el número de locales vacíos de la ciudad y la decadencia de su comercio, pues bien, solo una adecuada peatonalización y diseño urbano puede revitalizarlo en el futuro. La discusión de que la peatonalización aleja a los clientes del pequeño comercio no es correcta, especialmente en la almendra central, ya que ni un solo comercio de estas calles del centro de la ciudad en la actual situación de semipeatonalizacion puede decir que el del tráfico rodado mantiene sus ventas. La dificultad en el aparcamiento y la lenta circulación del tráfico producen el efecto comercial contrario.

El centro de la ciudad necesita reinventarse urbanísticamente pensando en el peatón y en el comercio local y, para los locales comerciales de calles de segunda y tercera categoría, que son muchos, facilitar su conversión en apartamentos y viviendas que son necesarias.

Una mirada critica de Ciudad Real. Apasionado y vehemente por mejorar esta ciudad. Puedes contactar conmigo y te respondere

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