Por muy pronto que se actué este año sobre las calles deterioradas, consecuencia de las lluvias de marzo, dará la sensación de una ciudad muy cuidada por el centro, con la inauguración de las nuevas calles peatonales, que brillaran relucientes los días de Semana Santa, y una periferia abandonada. Se volverán a oír las eternas críticas de que el Ayuntamiento solo se preocupa del centro de la ciudad y las asociaciones comenzaran a levantar la voz como ya lo hizo días pasados la Asociación de Vecinos del Barrio de los Ángeles que es quien conoce realmente el estado interior de muchas de sus calles, aceras, señalizaciones y zonas verdes. Se producirá un efecto llamada, sobre otras asociaciones, y las quejas vecinales se sucederán una tras otra en los próximos meses para poner de manifiesto las muchas deficiencias. Ahora, el concejal de obras y servicios, Miguel Hervas, tendrá que multiplicarse para atender el mantenimiento de la ciudad junto con sus nuevos cometidos de seguridad al frente de la policía municipal, siempre complicada, en sus demandas, por usar un calificativo suave, después de la crisis de gobierno que propicio Chamorro por él mándala de la concejalía de cultura.
No es que la ciudad estuviese demasiado bien previamente a las lluvias de este mes de marzo, puesto que arrastra un déficit de mantenimiento desde hace años, pero la continuidad del agua sobre la ciudad la ha dejado necesitada de un mantenimiento y conservación que vaya más allá de un lavado de cara en alguna de sus calles. Además, como ha llovido sobre mojado, porque algunas zonas ya venían en mal estado desde las lluvias de años anteriores, un mes de tren de borrascas las han dejado bastante mal paradas, sobre todo aquellas que más tráfico rodado soportan o que estaban en peores condiciones, como es el caso de algunas de las entradas a la ciudad, en especial la carretera N430, aunque fue parcheada por los servicios de carreteras justo unos días antes de comenzar el mes de marzo y ha vuelto a ser parcheada días pasados.
Hace años que el mantenimiento ordinario de la ciudad no es precisamente lo que más destaca de entre los servicios del Ayuntamiento, como tampoco es donde más dinero se invierte. La privatización en la gestión de algunos servicios fundamentales como, electricidad, aguas, residuos, autobuses etc., financiados muchos de ellos con tasas públicas, debía de haber servido para reforzar otros, pero no sucedió así. La ciudad adolece de un plan anual que permita reponer los asfaltados y acerados de forma regular impidiendo el deterioro del paso del tiempo. Las actuaciones son siempre más de tipo correctivo, motivadas por la queja insistente de los vecinos, que preventivo, de tal forma que siempre se da la sensación de abandono, de desaliño. Es cierto que hoy la respuesta en el tiempo ante las quejas vecinales se ha reducido considerablemente. No obstante, la organización de los servicios de mantenimiento no acaba de completarse adecuadamente, ni de forma directa, por la falta de recursos materiales y medios personales, como tampoco de forma indirecta, precisamente por la falta de un plan anual de mantenimiento ordinario.
El año 2024 la partida de asfalto de calles no pasaba de 355.000.- €, que no se ejecutaron en su totalidad, y para el 2025 en el presupuesto aprobado figura una cantidad de 476.000.- € de los cuales ya vienen señaladas expresamente las calles Noruega, Portugal y Ángel, de Ciudad Real, y la calle Cruz en las Casas, para el resto de la ciudad en pavimentaciones quedan escasamente 200.000.-€ algo que parece, a todas luces, insuficiente. Para la reparación de acerados afectados por el arbolado, los alcorques, figuran otros 50.000.-€. Sinceramente, creo que la ciudad está en un punto que necesita priorizar el mantenimiento de calles y acerado con más inversión.
De todos es sabido que cuando han transcurrido más de diez o doce años de un asfaltado en la vía pública se necesita de una conservación preventiva, en algunas calles mucho antes, y hay calles y acerados que llevan más de treinta años sin el mantenimiento adecuado. No obstante, siendo el asfalto es esencial para muchas calles, y lo que prima a primera vista, también se necesitan reparar las aceras, alcorques, bordillos, vallas de protección, mobiliario urbano, señales de tráfico, pintura vial, etc., la ciudad es deficitaria, desde hace mucho, de un mantenimiento ordinario. Es necesario reforzar económicamente este servicio y no solo la atención puntual ante una llamada vecinal, y ahí el concejal tendrá que pelear los presupuestos de próximos años.
Los servicios municipales de mantenimiento están dedicados, fundamentalmente, a la conservación de los edificios del propio Ayuntamiento, en su mayor medida, y estos consumen la mayoría de los recursos humanos y materiales. Al final es muy sencillo, teniendo la mayoría de servicios contratados con empresas externas, mantener la ciudad en buenas condiciones dependerá de dos servicios fundamentales que gestiona el Ayuntamiento: Mantenimiento y limpieza. Si estos se potencian y refuerzan la ciudad lo agradecerá.
La otra pata para tener una ciudad reluciente serían las zonas verdes y arbolados y desde luego el mix de mantenimiento de los jardines entre el ayuntamiento y una empresa privada no es precisamente un ejemplo de eficacia. Es posible que al asfaltado le toque en 2026 y 2027, ya más cercano a las elecciones, pero lo ideal sería tener un plan anual de asfaltado que llegase a toda la ciudad y barrios porque mejoraría de forma considerable la imagen de la ciudad.
Por cierto, cambiando de asunto, pasado marzo no tendrá que tardar mucho en iniciarse la instalación de los toldos de la Plaza Mayor, adjudicados a una nueva empresa en diciembre pasado, porque de lo contrario se perderá un verano más y ya van ocho desde que se acordó su instalación como bien recordaba el propio Miguel Hervas en la presentación del proyecto adjudicado.
Si todo funciona adecuadamente, tendremos una ciudad impecable en el centro con toldos nuevos en la Plaza Mayor y calles peatonalizadas, pero con una periferia necesitada de más mantenimiento por la falta de planes generales de conservación.


