No es habitual que un polígono industrial a los treinta años de su inauguración sea objeto de atención y debate para modificar su uso. El polígono industrial de Larache se construye bajo el paraguas del PGOU del año 87 y se inaugura en el 88. Su ubicación viene determinada fundamentalmente por estar al otro lado de las vías del ferrocarril. El mismo año de la aprobación del Plan de Ordenación cambia por completo la fisonomía de la ciudad con la aprobación y desaparición de la barrera que suponen las vías del ferrocarril de ancho convencional. Ni técnica ni políticamente se adivinan los cambios urbanísticos porque el Ministerio de Transportes de la época no tenía prevista la modificación del trazado ferroviario. El polígono nació con una superficie cercana a los 450.000.- m2 incluidas zonas verdes y su gestión fue adjudicada a la empresa estatal SEPES. El mismo año que se inaugura queda desubicado y cinco años después con la llegada de las primeras negociaciones para el Hospital General queda completamente fuera de lugar.
Hace unas semanas comentaba en esta misma tribuna la necesidad de ordenar las zonas industriales de Ciudad Real como la Carretera de Carrion y una posible solución con la construcción de un bulevar. En el caso del Polígono Industrial de Larache la solución es más compleja. No existe una única solución, aunque sí parece unánime la opinión de abordar la reconversión.
El día 2 de febrero el concejal de urbanismo, después de haber obviado este asunto en la presentación del plan de modernización, comentaba la posibilidad de una modificación puntual del PGOU para permitir usos sanitarios y de estacionamiento, entre otros. La opinión me pareció importante, mas vale tarde que nunca, dado que actuaciones como la del Polígono de Larache para sacarlo de donde está y reubicarlo, o para reconvertirlo, solo pueden venir de la mano de los cambios en el PGOU que ponga en equilibrio económico la reconversión del suelo que ocupa actualmente con nuevos aprovechamientos urbanísticos que permitan la transformación.
Viendo una foto fija del Polígono, a día de hoy, y dando un paseo por el mismo podemos observar que todavía queda más del veinte por ciento de la superficie por construir y algunas de esas parcelas nunca han tenido actividad industrial y/o comercial efectiva. Otras parcelas han mantenido actividad años pasados, pero llevan cerradas varios lustros y otra parte de la superficie, también importante, está ocupada por naves edificadas y cerradas destinadas al alquiler. Es decir, treinta años después todavía quedan parcelas que fueron adquiridas en su momento por empresarios, o adjudicadas directamente a terceros por ser propietarios del suelo, que no han tenido nunca actividad industrial y se han mantenido yermas.
De las empresas que quedan y mantiene actividad comercial o de servicios muchas sufrirán transformaciones importantes en los próximos años, si no desaparecen, consecuencia de las economías digitales. Además, el polígono también cuenta con las zonas de uso municipal para el punto verde y zona de golf. (Lugar donde se celebran algunos de los conciertos municipales). Estos hechos deben facilitar la toma de decisiones.
La solución al Polígono Larache debe de venir de la mano de una propuesta de modificación del PGOU que contemple los nuevos modelos de empresa y cree las condiciones necesarias para otro tipo de actividades económicas. Es necesario pensar en las tecnologías digitales que están transformando el comercio y las formas clásicas de distribución. El uso sanitario es solo una propuesta más. También deben explorarse nuevas formulas de alojamiento para la tercera edad y nuevos modelos de prestación de los servicios sociales, incluida la vivienda compartida, muy ligadas por otro lado a la actividad sanitaria. En definitiva, debe de pensarse en una reconversión que pueda aportar a la ciudad actividad económica, base esencial para la creación de puestos de trabajo.
El asunto es tan importante para la ciudad que la solución no debe venir de una sola fuente. Al tratarse por otro lado de una solución compleja que generara nuevos aprovechamientos y nuevas cargas y que debe contemplar y facilitar el acceso a nuevo suelo, para quien continúe en otro lugar con la actividad industrial o comercial, se hace necesario abrir un debate amplio en el que puedan participar de manera ordenada todas las partes que tengan algo que decir y estén interesadas, propietarios, empresarios, arrendadores, arrendatarios, etc. además de los políticos, conjuntamente con los técnicos económicos, jurídicos y urbanísticos.



