De patata caliente a solución. El ciclo del agua.

La solución del arreglo del emisario es una de esas noticias que no es cortoplacista y por las que no te votan directamente, sino que es una notica cuya eficacia se demostrara en el largo plazo, a cincuenta o cien años, pero que sin su arreglo y sin la mejora de la infraestructura la ciudad no puede avanzar. Ni la ciudad, ni sus pueblos limítrofes.  Pues bien, esta semana, después de cumplirse dos años exactos de la llegada del PP al gobierno local, el Alcalde Cañizares anunciaba el inicio de las gestiones para la reparación del emisario general. Una noticia que ha resultado efímera, primero por la consistencia de la misma, aún faltan muchos detalles y plazos del proyecto y de la obra, y después porque solo ha estado un día en los titulares de prensa, pero posiblemente, si se cumplen las expectativas de la noticia, sea una de las más importantes desde su llegada al Ayuntamiento.

Lo resumía con claridad Diego Murillo en su carta de los lunes poniendo negro sobre blanco la solución del emisario junto con la llegada de la tubería manchega y, decía: es el momento de la planificación. Sin lugar a dudas, el agua y el saneamiento, limitan la capacidad de ordenación del territorio y sin una buena infraestructura se pone en riesgo el desarrollo de la capital y el de las vecinas poblaciones que vierten al mismo y, efectivamente, resueltos o encauzados ambos temas es la hora de la planificación para el futuro.

Han transcurrido 20 años desde que colapsara en 2005 el emisario general engullendo a un camión y rebosando en algunos puntos de la ciudad y ahora, por fin, se habla ya de un emisario nuevo. A día de hoy sigue siendo uno de los mayores problemas en infraestructura que tiene la capital y alguno de sus pueblos limítrofes. La colaboración planteada entre el Ayuntamiento y ACUAES, empresa pública dependiente de la Administración Central, integrada en el organigrama del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que se encuadrado dentro de la Vicepresidencia Tercera del Gobierno de Sánchez, en un claro síntoma de entendimiento institucional entre la administración central del PSOE y un gobierno municipal del PP. Un punto para la Ministra y otro para Cañizares. Del entendimiento entre ambas administraciones saldrá ganando la ciudad y el ciudadano.

La participación de ACUAES en la solución del emisario de la ciudad que informaba el Alcalde días pasados no es nueva, esta empresa pública es el resultado de las fusiones de otras empresas públicas de gestión de aguas, de carácter regional, por ejemplo, ACUASUR, que ya participo en la actual solución y financiación del desdoblamiento del alcantarillado de la capital en 2014 y es la misma empresa que acaba de licitar el ramal de la tubería manchega para el Campo de Calatrava. Esperemos que, en esta ocasión, después de tantos años de espera e inacción se acierte y se encuentre la solución definitiva, de momento es solo la redacción del proyecto de un nuevo emisario, pero toda pinta muy bien.

La solución definitiva para contar con un nuevo emisario aún necesita de varios años, entre tres y cinco, y muy posiblemente coincida con la terminación del actual contrato privado de mantenimiento que tiene la empresa que se ocupa del ciclo del agua en la capital.  Falta por conocer aún muchos detalles de la posible participación de la empresa del Estado, los importes de la inversión y el tipo de convenio a firmar entre ambas partes, si se materializa el acuerdo que deja entrever el alcalde. De la noticia se deduce que se llegara más lejos de la simple redacción de proyectos constructivos hablándose de una millonaria inversión y posiblemente de la explotación por un largo periodo para facilitar su amortización. Es una oportunidad para que el emisario general deje de ser una patata caliente.

Ciudad Real y Miguelturra han llegado a una población muy cercana a los cien mil habitantes. Superan los 92.000 y son de las pocas poblaciones de la provincia que continúan creciendo. Mantener un emisario general construido hace 75 años, con los materiales y medios técnicos de la época, debido a la precariedad económica de la ciudad en el momento de su construcción, en las condiciones actuales de deterioro, es un riesgo, una espada de Damocles sobre ambos alcaldes, pero más sobre el de la capital, porque los anteriores que han pasado y se han ido ya no cuentan.

Después de colapsar el emisario en 2005, dos años después, siendo alcalde Gil Ortega, se realizó un contrato para el mantenimiento privado de la gestión del saneamiento por un periodo de 23 años y que finaliza en julio del año 2030.  Este dato es importante porque a efectos de cualquier inversión a realizar por ACUAES todo dependerá de si la actuación e inversión es para una posible explotación directa por parte de la empresa pública que la realiza o es para la cesión a terceros. La forma de actuar por el Ayuntamiento y consecuentemente la negociación con la empresa inversora para un futuro convenio de inversión y colaboración son totalmente distintas.

Actualmente, todo el ciclo del agua en la capital está gestionado por una empresa privada con contratos de larga duración y la mayoría de ellos tienen su vencimiento en julio de 2030. Los contratos para la gestión de aguas, depuradora y red de saneamiento, el primero procedente de los años 80 y 90, y los dos restantes de fecha posterior, fueron modificados y hechos coincidir en el tiempo, después de diversas prorrogas, en los años 2007 y 2019 de tal forma que a día de hoy todos están en la misma empresa y tienen la misma fecha de terminación.

La finalización, en el mismo año 2030, de todos estos contratos de prestación de servicios del ciclo del agua y las inversiones necesarias a realizar en el saneamiento, que planteaba y anunciaba con mucho acierto el alcalde la semana pasada, obliga, como mínimo, a repensar y debatir la estrategia de gestión del ciclo del agua en la capital a la finalización de los mismos. En estos cinco años que quedan para vencer los contratos de abastecimiento de aguas, depuración de residuales y el saneamiento, y que es aproximadamente el mismo tiempo que tarden en realizarse las obras de uno nuevo emisario, es el momento de analizar si todos los servicios deben estar bajo la misma empresa gestora y con la misma modalidad de prestación. 

El debate municipal debe plantearse en cómo se pretende gestionar en el futuro el ciclo del agua, si directamente o mediante empresa interpuesta. Y, dentro de esta última modalidad si se hace con empresa pública, privada o mixta. En la estrategia y en la decisión puede estar la solución para el futuro de dos de los aspectos más necesarios e imprescindibles en la ordenación del territorio, pero también para la solución del emisario. Hay tiempo para el análisis de costes y para entender el conglomerado accionarial y empresarial – tanto nacional como internacional-  de la gestión privada del agua actualmente y poder tomar decisiones.

Una mirada critica de Ciudad Real. Apasionado y vehemente por mejorar esta ciudad. Puedes contactar conmigo y te respondere

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