Aún siguen en pie las dos viejas y tristes casas de la Ronda de la Mata frente a los escasos restos de la muralla de Ciudad Real. Por cierto, una zona que va requiriendo de una adecuación más en su conjunto y que vaya más allá de la simple demolición y ajardinamiento. Hace ya un mes que el alcalde anunciaba la demolición de las mismas por haber llegado un acuerdo de permuta con la empresa propietaria y automáticamente pensaba que la demolición sería inminente.
Es comprensible, que la actuación negociada de la permuta necesite de tiempos administrativos, pero son tantas las ganas de verlas derruidas que se hace eterna la espera. Hace años que esas dos viviendas, que quedaron atrapadas en zona verde y que nunca fueron expropiadas, dañan a la vista de cualquier ciudadano, pero especialmente de aquellos visitantes que quieren llegar andando a la ciudad desde la estación del AVE, obligados a rodearlas desde hace varios años, así como de cualquiera de los miles de conductores que pasan por la ronda a diario y se preguntan qué hacen ahí en pie todavía.
Hay expropiaciones que son necesarias y otras que no guardan sentido. Este año el Ayuntamiento ha gastado en expropiaciones más de ocho millones de euros, sin contar con el importe de las parcelas permutadas para el derribo de las viviendas de Ronda de la Mata, todas ellas fruto de acuerdos y decisiones de corporaciones anteriores, y posiblemente algunas de ellas, como el caso de la parcela de detrás del AVE, son fruto de una nefasta gestión documental que ha terminado constándonos dinero a todos los ciudadanos, sin que nadie termine asumiendo ninguna responsabilidad, pero otras son necesarias e imprescindibles para la mejora urbanística de la ciudad.
Las dos viviendas abandonadas y en estado de ruina desde hace más de 25 años en la Ronda, destinadas a zona verde de la ciudad, frente al único resto de la muralla que queda en pie, han sido, y lo son aún, un atentado a la estética de la ciudad por la falta de una actuación municipal que, bien fruto de la negociación, como ha hecho Cañizares, o de la correspondiente actuación administrativa, debería de haberse resuelto en su día, pero que, especialmente debería de haberse solucionado cuando se acometieron las obras de la Calle Santa María de Alarcos que sirvieron para mejorar los accesos hacia la estación del AVE entre el Barrio del Pilar y el Parque del mismo nombre.
La desidia política, causante siempre del abandono funcionarial y administrativo, y la falta de interés ha permitido que estas dos viviendas sigan en pie durante años y años mientras pasaban por el Ayuntamiento las últimas seis corporaciones. Que importante es en política una negociación, siempre he mantenido que es la mejor herramienta que puede tener un político, pero aún lo es más cuando se trata de asuntos públicos que afectan a la ciudad y en el caso de las viviendas de la Ronda de la Mata esta vez el Ayuntamiento ha estado a la altura.
Ha sido una acertada negociación, entre una empresa privada y la administración municipal, independientemente de la opinión de algún grupo político ahora en la oposición, la que permitirá resolver un problema enquistado, que resultaba, además, antiestético y que dañaba a la vista de todos, creando la sensación de abandono en una de las zonas de trafico más concurrida. Si es importante la negociación que, aquella obra de mejora del asfaltado y acerados realizada hace ya cinco años por la entonces alcaldesa Pilar Zamora, en las calles de Santa María de Alarcos y Montiel, en vez de un avance, supuso un retroceso en el acceso peatonal hacia la estación de ferrocarril por una doble falta de capacidad para negociar, primero con una comunidad de vecinos que amablemente había cedido un espacio privado para su uso público durante años en tanto se resolviese una expropiación, y después con los propietarios de las viviendas ahora permutadas para que hubiesen permitido su derribo y la correspondiente mejora urbana de ese punto, mientras se resolvía el procedimiento administrativo.
El derribo de estas viviendas no es la única actuación, ni debe de quedar aquí, porque son muchos los puntos de la ciudad que requieren de dialogo con los propietarios, de negociación o de expropiación, para acondicionar un espacio concreto o la alineación de una calle o de un solar sin el uso suficiente de aprovechamiento que se encuentra abandonado desde hace años. Hay muchas más repartidas por toda la ciudad, solo es necesario pasearla para observarlas y descubrirlas porque llevan ahí décadas y nadie las resuelve. En muchos casos no necesitan siquiera de expropiación y solo es necesario que alguien del Ayuntamiento con sentido común hable con los propietarios y les exponga la necesidad de realizarlo. Y como decía al principio, si fruto de la conversación y el dialogo se llega a una negociación para resolverlo conjuntamente y eso resuelve el problema y sirve para mejorar y embellecer la ciudad, pues mucho mejor, miel sobre hojuelas.


