¿Peligra Fenavin?

La nueva edición de la feria del vino deja en la ciudad un agradable aroma terciario fruto de la crianza tras la celebración durante tres días de la decimotercera edición de la feria más importante del vino español en el mundo. Sin resaca y sin dolor de cabeza, una feria en la dosis adecuada y con el mismo o mayor éxito profesional que ediciones anteriores según los primeros datos y aun a falta de conocer otros nuevos después de su enológico tratamiento. No obstante, cuidado con los cambios en los mercados y con las despensas de queso porque el éxito no es significativo de continuidad como sucede en la fábula de Spencer Johnson. Lo que funcionaba bien en 2001 no tiene por qué ser igual en 2025 y aún menos en los siguientes. Así de cruel son los mercados.

Ciudad Real ha sido durante unos días, un año más, la capital comercial de las empresas viticultoras españolas, bodegas y cooperativas, capaz de unir a productores y compradores, poniendo a disposición de visitantes y expositores su imagen y las mejores infraestructuras con las que cuenta. La Diputación, gobernada en esta edición por Miguel Ángel Valverde, ha sabido de forma inteligente mantener la continuidad de la feria al contar en su organización con el mismo director de orquesta que tenía el PSOE en ediciones anteriores y que ha sabido llevarla hasta las actuales cotas de éxito. Cualquier otra decisión, de cambio en la dirección, hubiese supuesto un riesgo y un enfrentamiento político entre administraciones y partidos acusando al PP de sectario. Pasada esta primera edición, en manos del PP, ya veremos cómo se organiza la feria para años posteriores porque el modelo y formato es vital para su liderazgo en el sector.

El modelo de organización de Fenavin, desde la financiación pública, para reunir a compradores y productores en el mismo lugar para el intercambio de negocio no es necesariamente sinónimo de continuidad, aunque desde luego es una de las fortalezas de Fenavin que más ha contribuido a su éxito. Tres factores pueden amenazar en el futuro la feria más importante del vino español: Fechas de celebración y periodicidad, de lo que ya se ha venido hablando en la última edición, lugar de celebración y modelos de negocio y de financiación. 

El nacimiento de Fenavin en el año 2001 es una oportunidad de negocio perfectamente estudiada y con una estrategia basada en que hasta ese momento la feria del vino español se celebraba dentro de Alimentaria en Barcelona, la feria bianual española más importante de alimentación, y donde el vino representaba solo una parte de la feria. Fenavin irrumpe en el mercado precisamente en los años alternos donde no se celebraba Alimentaria, dedicada exclusivamente al vino, y con un modelo de negocio basado en el acercamiento a compradores y productores desde un modelo público de financiación. Hoy, 24 años después de aquellos inicios de Fenavin, el mercado ferial español ha cambiado y Alimentaria, ausente del sector desde 2018 a 2024, ha dado paso en la organización ferial de Barcelona a una nueva feria del vino de carácter anual celebrada en el mes de febrero con el nombre de Barcelona Wine Week (BWW), que este año ha reunido ya a más de 1.200. bodegas y 24.000 visitantes y que ya tiene abierta su inscripción para los días 3 al 5 de febrero de 2026.

Importantes ferias del vino en Europa celebradas en regiones productoras, como es el caso de Vinexpo en Burdeos, vieron cambiar su modelo de negocio e incluso como, otras regiones, no productoras de vino, terminaron organizando la feria del vino más importante celebrada en Francia. En la actualidad Paris, la organización ferial, similar a IFEMA en España, es donde se celebra la Wine Paris & Vinexpo y es hoy una de las ferias de vino más importantes del mundo. Se ha celebrado entre el 10 al 12 de febrero de 2025 y ha reunió a más de 4.600 expositores de 140 países y 50.000 visitantes profesionales. Vinitaly, otra de las ferias del vino donde también acuden los productores españoles, se ha celebrado entre los días del 6 al 9 de abril. Y, Dusseldorf en Alemania, ProWein Düsseldorf, entre los días 16 al 18 de marzo de 2025, que ya tiene abierta su inscripción también para 2026.

No hay duda que las fechas de celebración de estas ferias que se inician en febrero hasta mayo, pueden suponer un cansancio para los compradores y expositores. Febrero se presenta como un mes importante después de finalizar las campañas de navidad y es muy fácil llegar a mayo con cierto desfonde económico y de tiempo para algunos productores y compradores.

En cuanto al lugar de celebración no hay duda que, Ciudad Real, una pequeña capital de provincia, tiene una difícil competencia con otras poblaciones de Europa y España que intentan atraer el negocio del vino. Competir en infraestructuras hoteleras, de ocio, cultura, transporte, con Dusseldorf, Paris, Verona, Barcelona, etc., se hace muy difícil por mucho que el Ave sea una fortaleza al situarnos a una hora y cinco minutos de Madrid. Estamos lejos de los 50 minutos de tiempo de viaje en 2001 entre Madrid – Ciudad Real porque se ha incrementado un 30% el tiempo entre ambas ciudades, al margen del aumento de las incidencias. En cosas como estas en donde se aprecia el daño que hace a la ciudad el deterioro del transporte.

En cuanto al lugar, la capital también tiene que aportar valor a la feria para que expositores y visitantes se sientan cómodos y acogidos en la ciudad, para que valoren los aspectos externos de la feria, y para ello el Ayuntamiento tiene que volcarse en la misma porque si la feria fracasa y deja de ser un referente internacional también lo hace la ciudad.  La aportación de la ciudad ha dejado mucho que desear en su implicación durante a la feria. Desde la limpieza de la ciudad hasta el comercio, especialmente, pero también desde el transporte local hasta la seguridad, desde el alojamiento hasta la gastronomía, desde el ocio hasta la cultura, todo cuenta para que el visitante se sienta cómodo y la ciudad no sea un hándicap en futuras ediciones.

Y, por último, añadir a la feria profesional del vino un nuevo pabellón exterior con los Sabores del Quijote abierto para el gran público, no profesional, no es un cambio en el modelo de negocio, incluso le otorgaba una componente de popularidad para que los ciudadanos puedan disfrutar también de una feria hasta ahora con entradas e invitaciones limitadas precisamente por ser una feria de profesionales e independientemente del éxito obtenido en este primer año. El maridaje del vino con los alimentos es una oportunidad económica. Lo mismo en la próxima edición tiene que organizarse de otra forma y en lugar distinto y no en el aparcamiento.

Para finalizar, la financiación de la feria no es barata para los ciudadanos de la provincia, entre unas cosas y otras, aportación directa más amortización de instalaciones, utilizadas casi en exclusiva para una feria cada dos años, superan los diez millones de euros por edición.  Es una aportación provincial directa realizada al sector del vino en el ámbito nacional y eso requiere de un consenso político importante porque también otros modelos de encuentro entre productores y compradores de la provincia son viables y más económicos. Todos los rifirrafes políticos sobre la organización de la feria, el stand de la Diputación o la carpa de los sabores del Quijote, sobran porque huelen a provincianos. La feria se merece la atención y el compromiso de todos los grupos sin excepción. A estas alturas la paternidad de la feria no es, ni mucho menos, lo más importante. Quienes contribuyeron a su creación y fortalecimiento no están en el olvido, pero ahora no son los protagonistas. 

Una mirada critica de Ciudad Real. Apasionado y vehemente por mejorar esta ciudad. Puedes contactar conmigo y te respondere

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